La riqueza morada de la amatista

Tradicionalmente, la amatista se incluía entre las piedras preciosas de más valor, junto con el diamante, el rubí, el zafiro y la esmeralda. Por ello, en la joyería existen varios nombres que se inspiran en las diferentes tonalidades de la amatista, por ejemplo: “Rosa de Francia” es la amatista de color lila claro; “Siberiana” es la variedad más preciada, la de color violeta intenso con destellos rojos; “ametrino” o “bolivianita” es una mezcla natural entre amatista y citrino (una variedad de cuarzo de color ámbar muy escasa al natural); y la amatista calentada, que adquiere una tonalidad amarillenta, se suele comercializar como citrino.

Anillo amatistas y peridotos #8.5

En realidad, la amatista es una variedad del cuarzo, la más apreciada que existe. Su color morado es de mayor o menor intensidad de acuerdo con cantidad de hierro que contenga. Además, el origen de la amatista es magmático. Frecuentemente se le encuentra en el interior de geodas, a veces gigantescas, pero también se pueden hallar en forma de drusas, es decir, de manera inversa, recubriendo la superficie de una piedra, o bien en filones, en las grietas de las rocas.

Los principales yacimientos se encuentran en Alemania, el oeste de Australia, Zambia, Brasil, Uruguay, Estados Unidos, Canadá, India, Sri Lanka, Bolivia, España, Argentina y en Túnez. Su dureza en la escala de Mohs es de 7.

Anillo con Amatistas #8

El nombre de la amatista proviene del griego amethystos (“no borracho”), ya que a esta piedra se le consideraba un excelente antídoto contra la embriaguez, si se le sumergía en la copa de vino. De acuerdo con la mitología griega, Dioniso, el dios del vino y el desenfreno, pretendía a la doncella Amethystos, pero ésta quería permanecer casta. La diosa Artemisa escuchó sus plegarias y la transformó en una roca blanca. Dioniso, entonces, vertió vino sobre la roca a modo de disculpa, por lo que se tiñeron de púrpura los cristales.

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Desde el antiguo Egipto ya se utilizaba la amatista para crear joyas, sellos personales y tallas. En épocas greco-romanas, los anillos de amatista se utilizaban como amuletos contra el mal, y las copas mágicas que se esculpían en este material eliminaban el dolor y el mal de todos los que bebían de ellas. Posteriormente, en la Edad Media, el cristianismo adoptó la amatista como símbolo de la renuncia a los bienes terrenales. Además, la amatista simboliza la sabiduría divina.

Anillo Amatista Facetada #8.5

La amatista es la piedra de la paz. Calma los miedos, bloquea las tensiones, eleva las esperanzas, levanta el espíritu y potencia los estados elevados de conciencia y meditación. Como se considera que la amatista ayuda a agudizar el sexto sentido, mucha gente coloca un trozo de amatista en sus naipes del tarot, runas o monedas de I-Ching.

Si se le coloca bajo la almohada o se le usa en el momento de ir a descansar, la amatista aleja el insomnio y las pesadillas y provoca sueños reparadores, agradables, curativos y hasta proféticos. Además asegura que no se duerma más de lo necesario.

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