La máscara de Tutankamon

Tres milenios aguardó la máscara de Tutankamon para volver a ser vista por los ojos humanos. Bajo la única tumba de Egipto que no fue saqueada, un laberinto de túneles, paredes secretas, puertas ocultas y tres sarcófagos, la máscara aguardó con paciencia aquel 28 de octubre de 1925

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Howard Carter, a quien se le atribuye el descubrimiento de la cámara mortuoria y la develación del sarcófago, escribió en su diario: “Plácida y hermosa, era la momia de un joven rey prolijamente envuelto, llevaba una máscara de oro, y en ella estaba una expresión tranquila, que simbolizaba a Osiris”.

La máscara, además de oro, tiene lapislázuli, que rodea los ojos; éstos son de quarzo; las pupilas son de obsidiana, cornalina y turquesa.