La iridiscencia de la piedra luna

La piedra luna se ha usado en la joyería por siglos, incluyendo civilizaciones antiguas, como los griegos o romanos. Ambos asociaban a esta piedra con las deidades de la Luna; inclusive, los romanos creían que eran los mismos rayos de la Luna los que se habían solidificado en esta piedra. Siglos más tarde, durante el periodo del Art Nouveau, la piedra luna volvió a cobrar mucha popularidad y varios artistas la utilizaron para sus creaciones.

Gran parte de su atractivo se encierra en su color y en los reflejos nacarados de efecto lunar, que le valieron su nombre. Éste es un fenómeno óptico que se le conoce como “adularescencia”. Para acentuar este efecto, que se aprecia cuando los rayos de luz pasan en cierto ángulo a través del plano, la piedra luna es tallada en formas redondeadas.

Aretes Piedra Luna

Otro nombre con el que se le conoce a la piedra luna es “adularia”, ya que uno de sus primeros avistamientos, ya más recientemente, fue en el monte Adular, en Suiza. De hecho, hoy en día, aunque hay yacimientos importantes en Sri Lanka, Australia, Estados Unidos, Brasil y Colombia, los principales se encuentran en los Alpes tiroleses
Aretes Piedra Luna Hindú

Hasta el día de hoy se le sigue utilizando a la par con las fases lunares. Se dice que sus propiedades aumentan con la Luna creciente y disminuyen durante la Luna menguante.

Aretes con piedra luna

Y ya que esta piedra está estrechamente vinculada con la Luna, con el ámbito femenino y con el medio acuático, es utilizada para facilitar todo lo relacionado con la meditación, la memoria, la percepción, el sueño y la serenidad de las emociones. Se le suele colocar debajo de la almohada para combatir el insomnio, el estrés y la ansiedad, para lograr noches de reposo profundo o para invocar sueños claros y premonitorios.

También se le ha utilizado con la finalidad de atraer el amor, pero también para fortalecer el lazo en pareja y para resolver problemas y discusiones. Asimismo, es una piedra protectora para los viajeros.