La historia de los pendientes

Ya todos sabemos que es un complemento que nos sirve para adornar el cuerpo y se suele situar en las orejas, aunque hoy en día no es la única parte del cuerpo en la que solemos ponérnoslos, también se usan en la nariz, ombligo, cejas, etc… aunque esta técnica se denomina piercing. Ya hablaremos más adelante de ella.

Por ahora nos centraremos en los pendientes. Con la forma de simple arete el pendiente se ha encontrado en sepulturas de la Edad de bronce y consta que se usaba entre algunos pueblos antiguos como adorno de la nariz, perforando el cartílago central. El arete con su colgante figuraba a menudo en los relieves de personajes asirios pero no se observa en los de Egipto donde parece que no estuvieron muy en boga. No obstante, se han encontrado preciosos ejemplares en tumbas de princesas de las dinastías XII y XIII y de faraones de la XX entre otros. De egipcios y asirios copiaron la forma los fenicios, hebreos y otros pueblos orientales. La misma costumbre adoptaron los griegos y romanos, labrando pendientes de singular riqueza con aretes de oro y colgantes de perlas, gemas y pequeñas cabezas de metal siendo su uso propio de las mujeres, como en los demás países de Occidente. Sin embargo, solían llevar pendientes también los niños de Atenas y Roma aunque sólo en una oreja.

Su  objetivo era mostrar a los extraños un vistazo rápido de la religión o identidad política o tribal del usuario. Los pendientes también eran un indicador del estatus social en la comunidad y se usaban para denotar el orgullo de los poderosos, y también como etiqueta de vergüenza é inferioridad para los esclavos.

 El uso de los pendientes de mujer, fue exclusivo para ellas durante la edad media. En esta época se convirtieron en elementos destacados para asuntos como la conquista de pareja. Al ser llamativos y ostentosos demostraban a los hombres la familia de la que provenían, y a su vez les valía para mostrase interesadas en su compañía. Algunas investigaciones han revelado incluso, que durante la edad media el uso de pendientes de colores específicos, ponían de manifiesto las intenciones de las mujeres. Curioso, ¿Verdad?

Las personas usan pendientes hoy en día por motivos meramente decorativos, ya que ayudan a enriquecer un atuendo, usando colores que hagan juego o contrasten con la ropa. Los metales, principalmente oro y plata, se complementan con collares, pulseras, anillos, relojes y broches que el usuario selecciona como accesorios. Los pendientes también dan una expresión del gusto personal en el arte, y pueden estar hechos de madera, plástico, plumas, cerámica, goma, conchas e incluso comida como pasta, habas secas o semillas. Los pendientes pueden incluso hacer declaraciones políticas, sociales o religiosas al representar propaganda de campaña, cruces o “cintas” en apoyo a causas como el ejército, la conciencia sobre el cáncer de mama o la empatía por las víctimas del SIDA.