Dualidad: el oro y la plata en la visión mixteca

En varias culturas prehispánicas se relacionaba el oro con el día, el Sol, la vida, mientras que a la plata se la relacionaba con la noche, la Luna y la muerte. Por supuesto, esta visión era acorde con la eterna dualidad de la cosmogonía antigua mexicana. Si queremos ser más precisos, a la plata se le asociaba con la muerte en el sentido de renovación, de los ciclos que debe tener la vida, asimismo, como la Luna era la reina de la plata, este metal representaba el principio femenino.

 

falsa filigranaEl nombre que le otorgaron los mixtecos a la plata, dai nuhu cuisi, quiere decir “el resplandeciente blanco”.

Los mixtecos no solamente respetaban y trabajaban estos metales, sino que su aprecio llegaba al punto de considerarlos sagrados, pues consideraban que el oro era una excreción del mismo Sol, y que la plata era una secreción de la Luna.

En numerosas ocasiones se trabajaron estos dos metales ligados, y se fundían por un método llamado “cera perdida” y con una técnica bimetálica. Ejemplo de esto son los famosos pectorales.

pectoral_oro

Asimismo, los orfebres prehispánicos tuvieron predilección por ligar el oro con la plata con la finalidad de reducir la temperatura durante la fundición (el punto de fusión de la plata es de 960 grados centígrados) y, por ende, facilitar el trabajo del orfebre, por ejemplo, con el uso de la tumbaga. Además, la plata permitía un trabajo más fino; prueba de esto son las piezas de falsa filigrana.

 

pectoral bimetálico

En México, los primeros pueblos en trabajar los metales fueron los mixtecos y los purépechas. Trabajaban principalmente el oro, el cual utilizaban para pagar los tributos a los aztecas. Éstos los convertían en joyas y ornamentos con incrustaciones de obsidiana, piedras verdes, turquesa y conchas, principalmente. Las piezas resultantes de todo este trabajo eran para uso exclusivo de la nobleza.

De hecho, Fray Bernardino de Sahagún hizo una minuciosa descripción acerca del arte de los orfebres, quienes amartillaban los metales con piedras hasta convertirlos en laminillas, que posteriormente eran esculpidas en relieve con pequeñísimas piedras puntiagudas.