Apropiación cultural, o la usurpación de elementos étnicos: ¿un problema real?

El concepto de apropiación cultural es cada vez más debatido en círculos de psicología social, antropología y sociología, si bien no es nuevo. 

La idea de que una cultura pueda alimentarse de otra a través de medios que nos son violentos ha despertado una gran polémica, y, como veremos, parte del problema es que hay dos posiciones muy diferenciadas: quienes creen que la apropiación cultural es una forma de dominación real que debe ser combatida, y quienes creen que no existe.

Ahora bien… ¿qué es exactamente eso de la apropiación cultural y por qué cada vez se oye hablar más sobre ella? Lo veremos en las siguientes líneas.

Apropiación cultural: definición

La apropiación cultural puede ser entendida como la utilización de elementos culturales típicos de un colectivo étnicos por parte de otro, despojándola de todo su significado y banalizando su uso. Dicho de forma más breve, es lo que ocurre cuando se usurpa un elemento cultural con finalidades que nada tienen que ver con las que se le atribuyen.

Sin embargo, tal y como pasa muchas veces en ciencias sociales, no existe una sola definición consensuada acerca de lo que es la apropiación cultural, y por eso algunas personas añaden un matiz a esta definición: este «robo» cultural debe ser producido por parte de una cultura hegemónica o dominante, a cosa de otra que es sometida a la primera.

Así, este último detalle sirve para introducir otro tema en el modo en el que podemos entender este fenómeno: las dinámicas de poder, la desaparición de ciertas culturas a costa del enriquecimiento de otras.

Algunos ejemplos de apropiación cultural

Muchos de los contextos en los que se ha criticado a personas u organizaciones por caer en la apropiación cultural están ligados al arte, la moda y la estética. Por ejemplo, algunas revistas de moda han sido atacadas y boicoteadas (aunque con pocos efectos) por utilizar a modelos blancas para representar estéticas no occidentales con ropajes de culturas consideradas «exóticas».

Lo mismo ha ocurrido en el mundo de la música. Varias cantantes han sido criticadas por recurrir a la apropiación cultural, como Miley Cyrus con el twerk o Katy Perry por vestir con ropajes asociados al estereotipo japonés. Lo mismo se hace, en retrospectiva, con Elvis Presley, por comercializar música que hasta hace pocas décadas formaba parte de la cultura afroamericana, hasta que él la puso de moda.

Por otro lado, también se ha criticado a ciertas universidades y organizaciones de todo tipo por comercializar actos relacionados con la meditación de estilo no occidental, o incluso el yoga. Son muchas las actividades comerciales asociadas a elementos fácilmente identificables con ciertas culturas.

La polémica

La apropiación cultural es un concepto muy problemático. Uno de los motivos es que, por un lado, resulta muy arbitrario atribuir una estética, elemento o ritual a un colectivo étnicodeterminado y no a otros. 

Por ejemplo, las rastas normalmente son asociadas a grupos étnicos ligados a áfrica o en todo caso a Jamaica, país de mayoría negra. Sin embargo, técnicamente, en el pasado ya hubo grupos de personas blancas que utilizaban rastas, como ciertos pueblos de la Antigua Grecia o grupos religiosos de Europa. Por otro lado, también sería posible criticar a personas asociadas a las poblaciones de África y Asia por utilizar un elemento cultural de subgrupos étnicos que se encuentran en una situación peor que la propia. A la hora de determinar qué es un grupo étnicoes posible adoptar infinidad de perspectivas.